Los precios varían constantemente (a veces incluso a diario) y, salvo casos especiales en los que el propio establecimiento se hace responsable de mantenerlos actualizados y se compromete a mantenerlos cuando vayas a comprar, debes considerarlos meramente orientativos. Por otra parte se encuentra el error humano, resultado de la recogida y procesado del precio hasta nuestra base de datos. Este tipo de error tratamos de minimizarlo al máximo controlando estrictamente la entrada de datos (sea de nuestro propio personal o de colaboradores externos), pero no podemos garantizar la ausencia de los mismos. Debes tener en cuenta que, precisamente, una de las "armas" que pueden utilizar las empresas para evitar que comparemos precios es realizar continuas actualizaciones, con lo que se dificulta enormemente la tarea de comparación.